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PREGUNTAS DE FISICA CUANTICA
A finales del siglo XIX los físicos estaban convencidos de haber desvelado los últimos secretos de la materia y no esperaban más avances en su disciplina. Pero seguía habiendo fenómenos que la física clásica no era capaz de explicar. Por ejemplo, la forma en que cambia el color de un objeto cuando se calienta. Bajo la llama de un soplete, un trozo de metal pasa del rojo al amarillo y luego al blanco, y después debería emitir luz ultravioleta, que nuestros ojos no pueden detectar. Entonces se volvería invisible. Pero esto nunca ocurre, porque en realidad emite mucha menos luz ultravioleta de lo que predice la teoría.
Fue esta anomalía la que puso a Max Planck, Premio Nobel de Física en 1918, pianista y profesor de la Universidad de Berlín, tras la pista de una nueva teoría que explicara el comportamiento de lo infinitamente pequeño. Frotándose los ojos y esperando equivocarse, Planck puso en ecuaciones y presentó en 1900 la hipótesis de que la energía (la luz es una forma de energía) no se emite de forma continua, sino en forma de pequeños paquetes, a los que llamó quantas. Algo así como el agua, que no fluye en un chorro continuo, sino solo en gotas.
Albert Einstein, Premio Nobel de Física en 1921, violinista y empleado de la Oficina Federal de Patentes de Berna, aprovechó este descubrimiento y en 1905 propuso su teoría del efecto fotoeléctrico. Partía de la base de que la luz no es una onda, como se creía hasta entonces, sino un haz de partículas, de quantas, que se denominarían fotones.
La segunda generación de físicos de principios del siglo XX -Niels Bohr, Louis de Broglie, Paul Dirac, Erwin Schrödinger, Wolfgang Pauli y Werner Heisenberg (todos ellos premios Nobel)- demostró que los fotones, electrones y otras partículas se comportan como pequeños granos de materia y como ondas a la vez. Se trata de una realidad inquietante, que llevó a Heisenberg a preguntarse si era "posible que la naturaleza fuera tan absurda como parece".
¿Y qué decir del famoso gato de Schrödinger, encerrado en una jaula donde puede estar vivo y muerto a la vez? Había que abrir la jaula para saber si el animal estaba vivo o muerto. Este experimento puramente teórico fue propuesto en 1935 por el físico vienés para demostrar que el mundo cuántico se basa en una suma de probabilidades. Sin embargo, solo sería factible si el gato fuera una partícula, no un ser vivo formado por unos cuantos miles de millones de átomos.
Como Max Planck al principio, o como Albert Einstein, Erwin Schrödinger solo se adentró en la física cuántica para demostrar sus carencias. Sin embargo, al final se convenció. Einstein, por su parte, siempre se mostró reacio a aceptar una teoría que dejaba tanto margen al azar y se basaba en probabilidades y estadísticas. Para él, el universo era totalmente descifrable y "Dios no juega a los dados", como le dijo a Bohr en 1927.
Por confusa que pueda parecer, por incómoda que resulte para los estudiantes que tienen que abordarla con una pizarra limpia, nadie ha podido jamás refutar la teoría cuántica. Nos ha permitido comprender cómo funcionan los átomos y, en gran medida, cómo se unen para formar moléculas, lo que ha abierto el camino a avances espectaculares, tanto en química como en biología. En tecnología, la comprensión de los mecanismos cuánticos nos ha permitido controlar el flujo de partículas (electrones o fotones) que hace funcionar nuestros láseres, radios, televisores, ordenadores y teléfonos móviles. De hecho, todos estos objetos aparecidos en la segunda mitad del siglo XX son ya tecnologías cuánticas.
Hace tiempo que se habla del ordenador cuántico. ¿Cuándo estará disponible en el mercado? Probablemente nunca, ya que los retos técnicos que plantea la construcción de una máquina así son enormes.
En un procesador cuántico la información se almacena en partículas, que se convierten en qubits. Sin embargo, son muy inestables, generan muchos errores y, para funcionar correctamente, la máquina debe estar completamente protegida de las vibraciones, los campos eléctricos o magnéticos y las fuentes de luz. Además, tendría que estar colocada dentro de un supercongelador, ya que su temperatura ideal de funcionamiento es cercana al cero absoluto (-273 °C). Solo entonces las partículas pueden permanecer lo suficientemente quietas como para ser "manipuladas".
A pesar de estas dificultades, todos los grandes países gastan miles de millones en investigación y desarrollo cuánticos. El tema está muy de moda. Los gigantes de la tecnología (IBM, Intel, Honeywell, etc.) y el comercio en línea (Amazon, Alibaba) también están invirtiendo en este campo.
Más que un ordenador completo (o incluso un portátil, que de momento es pura ciencia ficción), es más razonable imaginar procesadores cuánticos instalados en locales ad hoc que puedan ser interrogados a distancia a través de Internet. La supuesta potencia de cálculo de esas máquinas no sería de ninguna ayuda para la mayoría de las tareas que realizamos a diario en nuestros ordenadores, como teclear, enviar un correo electrónico, editar una foto, hacer un vídeo o navegar por Internet. Solo serían realmente útiles para operaciones muy complejas y específicas
PREGUNTAS DE FISICA
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TEGMARK Y LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
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GRANDES FISICOS DEL SIGLO XX-3
A destacar:
LORENTZ
En 1895 publicó Ensayo de una teoría sobre los fenómenos eléctricos y ópticos en los cuerpos en movimiento, texto que señala una etapa importante en las investigaciones del gran científico sobre la electricidad y la óptica. Los resultados de tales estudios le valieron en 1902 el Premio Nobel, que se le concedió al mismo tiempo que a Zeeman, por haber previsto el fenómeno que éste comprobó experimentalmente y que, a causa de ello, fue denominado "efecto Zeeman". Recibió además otros galardones y honores, y vio instituida para él la Fundación Lorentz, destinada a promover las investigaciones de física teórica.
En 1907 publicó en Leipzig diversas memorias reunidas bajo el título Ensayos de física teórica (Abhandlungen über theoretische Physik). En 1909 apareció su famoso libro Teoría de los electrones (Theory of electrons).
EINSTEIN
Durante 1905, publicó cinco trabajos en los Annalen der Physik: el primero de ellos le valió el grado de doctor por la Universidad de Zúrich, y los cuatro restantes acabarían por imponer un cambio radical en la imagen que la ciencia ofrece del universo. De estos cuatro, el primero proporcionaba una explicación teórica en términos estadísticos del movimiento browniano (así llamado en honor a su descubridor, Robert Brown), y el segundo daba una interpretación del efecto fotoeléctrico basada en la hipótesis de que la luz está integrada por cuantos individuales, más tarde denominados fotones. Los dos trabajos restantes sentaban las bases de la teoría restringida de la relatividad, estableciendo la equivalencia entre la energía E de una cierta cantidad de materia y su masa m en términos de la famosa ecuación E = mc², donde c es la velocidad de la luz, que se supone constante.
El esfuerzo de Einstein lo situó inmediatamente entre los más eminentes de los físicos europeos, pero el reconocimiento público del verdadero alcance de sus teorías tardó en llegar; el Premio Nobel de Física, que recibió en 1921, le fue concedido exclusivamente «por sus trabajos sobre el movimiento browniano y su interpretación del efecto fotoeléctrico». En el plano científico, su actividad se centró, entre 1914 y 1916, en el perfeccionamiento de la teoría general de la relatividad, basada en el postulado de que la gravedad no es una fuerza sino un campo creado por la presencia de una masa en el continuum espacio-tiempo. La confirmación de sus previsiones llegó en 1919, al fotografiarse el eclipse solar del 29 de mayo; The Times lo presentó como el nuevo Newton y su fama internacional creció, forzándole a multiplicar sus conferencias de divulgación por todo el mundo y popularizando su imagen de viajero de la tercera clase de ferrocarril, con un estuche de violín bajo el brazo.
Durante la siguiente década, Einstein concentró sus esfuerzos en hallar una relación matemática entre el electromagnetismo y la atracción gravitatoria, empeñado en avanzar hacia el que, para él, debía ser el objetivo último de la física: descubrir las leyes comunes que, supuestamente, habían de regir el comportamiento de todos los objetos del universo, desde las partículas subatómicas hasta los cuerpos estelares, y agruparlas en una única teoría "de campo unificado".
PLANCK
Tras doctorarse por la Universidad de Munich con una tesis acerca del segundo principio de la termodinámica (1879), fue sucesivamente profesor en las universidades de Munich, Kiel (1885) y Berlín (1889), en la última de las cuales sucedió a su antiguo profesor, Kirchhoff. Enunció la ley de Wien (1896) y aplicó el segundo principio de la termodinámica, formulando a su vez la ley de la radiación que lleva su nombre (ley de Planck, 1900).
A lo largo del año 1900 logró deducir dicha ley de los principios fundamentales de la termodinámica, para lo cual partió de dos suposiciones: por un lado, la teoría de Ludwig Boltzmann, según la cual el segundo principio de la termodinámica tiene carácter estadístico, y por otro, que el cuerpo negro absorbe la energía electromagnética en cantidades indivisibles elementales, a las que dio el nombre de quanta (cuantos). El valor de dichos cuantos debía ser igual a la frecuencia de las ondas multiplicada por una constante universal, la llamada constante de Planck. Este descubrimiento le permitió, además, deducir los valores de constantes como la de Boltzmann y el número de Avogadro. La hipótesis cuántica de Planck supuso una revolución en la física del siglo XX, e influyó tanto en Albert Einstein (efecto fotoeléctrico) como en Niels Bohr (modelo del átomo de Bohr).
viernes
GRANDES FISICOS DEL SIGLO XX-2
DEBYE, KNUDSEN, BRAGG, KRAMERS, DIRAC, COMPTON, DE BROGLIE, BORN, BOHR.
A destacar:
Paul Dirac: en 1926, realizó su mayor contribución a esta ciencia al enunciar las leyes que rigen el movimiento de las partículas atómicas, de forma independiente y tan sólo unos meses más tarde de que lo hicieran otros científicos de renombre como Max Born o Pascual Jordan, aunque se distinguió de éstos por su mayor generalidad y simplicidad lógica en el razonamiento. Suya fue también la revolucionaria idea según la cual el comportamiento del electrón puede ser descrito mediante cuatro funciones de onda que simultáneamente satisfacen cuatro ecuaciones diferenciales. Se deduce de estas ecuaciones que el electrón debe rotar alrededor de su eje (espín electrónico), y también que se puede encontrar en estados energéticos de signo negativo, lo cual no parece corresponder con la realidad física. A este respecto, Dirac sugirió que la deficiencia energética de un electrón en ese estado sería equivalente a una partícula de vida corta y cargada positivamente; esta sugerencia fue corroborada posteriormente por Carl David Anderson merced al descubrimiento de las partículas denominadas positrones. Estas y otras geniales contribuciones, como la teoría cuántica de la radiación o la mecánica estadística de Fermi-Dirac, le valieron el Premio Nobel de Física del año 1933, compartido con Erwin Schrödinger, tras haber obtenido el año anterior la cátedra Lucasiana de matemáticas en Cambridge, que mantuvo hasta 1968. Acabó por trasladarse a Estados Unidos, donde fue nombrado en 1971 profesor emérito de la Universidad de Tallahassee.
Niels Bohr: en 1913 alcanzó celebridad mundial dentro del ámbito de la física al publicar una serie de ensayos en los que revelaba su particular modelo de la estructura del átomo. Tres años después, el científico danés regresó a su ciudad natal para ocupar una plaza de profesor de Física Teórica en su antigua alma mater; y en 1920, merced al prestigio internacional que había ido adquiriendo por sus estudios y publicaciones, consiguió las subvenciones necesarias para la fundación del denominado Instituto Nórdico de Física Teórica (más tarde denominado Instituto Niels Bohr), cuya dirección asumió desde 1921 hasta la fecha de su muerte (1962). En muy poco tiempo este instituto se erigió, junto a las universidades alemanas de Munich y Göttingen, en uno de los tres vértices del triángulo europeo donde se estaban desarrollando las principales investigaciones sobre la física del átomo. En 1922, año en el que Bohr se consagró definitivamente como científico de renombre universal con la obtención del Premio Nobel, vino al mundo su hijo Aage Niels Bohr, que habría de seguir los pasos de su padre y colaborar con él en varias investigaciones. Doctorado también en física, fue, al igual que su progenitor, profesor universitario de dicha materia y director del Instituto Nórdico de Física Teórica, y recibiría el Premio Nobel en 1975.
Max Born: llevó a cabo importantes investigaciones sobre dinámica de las estructuras reticulares cristalinas (Dynamik der Kristallgitter, 1915) y acerca de la teoría de la relatividad (Die Relativitätstheorie, 1923), y estableció una esencial clarificación crítica de la mecánica cuántica (Atommechanik, 1925; Atomdynamik, 1926 y Física atomica, 1935). En 1933, con el ascenso al poder del nazismo, Max Born fue desposeído de la cátedra por su condición de judío. Emigró entonces al Reino Unido, adoptó la nacionalidad británica y ejerció la docencia en Cambridge y, desde 1936 hasta 1953, en Edimburgo. A continuación regresó a Göttingen, y en 1954 le fue otorgado el premio Nobel de Física, que compartió con Walther Bothe. En 1943 había formulado, en colaboración con V. Peng, una teoría cuántica del campo electromagnético en la que se introducía una nueva elaboración estadística de los cuantos de luz. Entre sus obras cabe señalar The Restless Universe (1936), Dynamical Theory of Cristal Lattices (1953, en colaboración con Kun Huang), Physik im Wandel meiner Zeit (1957) y Physik und Politik (1960). Sus memorias se publicaron póstumamente: My Life. Recollection of a Nobel Laureate (1978).
Louis de Broglie: En su tesis doctoral, habiendo entrado previamente en
contacto con la labor de científicos de la talla de Albert Einstein o
Max Planck, abordó directamente el tema de la naturaleza de las
partículas subatómicas como los electrones y, tras describir su
naturaleza ondulatoria, formuló la teoría de la dualidad onda
corpúsculo. Esta nueva concepción teórica sobre la naturaleza de la
radiación, completamente revolucionaria, permitió confirmar anteriores
hipótesis de Einstein y explicar el efecto Compton (así llamado por su
descubridor, el estadounidense Arthur Compton), que carecía de sentido
en el marco estricto de la teoría ondulatoria de la luz. Louis de
Broglie fue galardonado con el Premio Nobel de Física del año 1929.

















