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sábado

APOLLO Y SOYUZ LA COLABORACION INCREIBLE

Moscú, URSS, el 24 de Mayo de 1972. Los entonces presidentes de los EEUU, Richard Nixon, y Premier Soviético, Alexei Kosygin, firman un acuerdo de cooperación por el que astronautas o cosmonautas recibirían ayuda de sus homólogos en caso de necesidad como sucede en el mar cuando un barco, sea de la nacionalidad que sea, lanza un SOS. Las respectivas agencias espaciales estaban, obviamente, de acuerdo y se estableció un programa de intercambio tecnológico que habría de culminarse con el Proyecto Apollo – Soyuz. 
 
La negociación no fue simple porque mientras que los EEUU tenían un único interlocutor, NASA, la URSS tenía las responsabilidades de la exploración espacial divididas en cuatro estamentos que, además, competían entre sí. Estos estaban dirigidos por: Sergei Korolev, Mikhail Yangel, Valentin Glushko, y Vladimir Chelomei. De ellos, Korolev tenía el cargo de diseñador jefe, aunque esto no significaba demasiado. Además, dado el tratamiento de secretismo de todo el programa espacial, un departamento no solía saber lo que hacía otro. Al final, en Abril de 1972, soviéticos y norteamericanos firmaron un Acuerdo Acerca de la Cooperación en la Exploración y Uso del Espacio Exterior para Fines Pacíficos. 
 
Alcanzado el acuerdo, se estableció un calendario de intercambio de visitas de astronautas y cosmonautas para un mejor entrenamiento mutuo. El 15 de Julio de 1975, la nave Soyuz 19, transportando una cápsula Soyuz 7K-TM modificada para esta misión, y la Apollo XVIII en un Saturno IB y con un módulo de mando (CM) también modificado para esta misión, son lanzadas desde el Cosmódromo Baikonur, Kazakhstan, URSS, y el Kennedy Space Center, Florida, EEUU, a las 12:20 y 19:50 GMT respectivamente. 
 
La nave Apollo transportaba el sistema andrógino de ensamblaje diseñado por Bill Creasy. La Soyuz entró en una órbita ligeramente elíptica con un apogeo de 221,9 km, un perigeo de 186,3 km, un periodo de 88,5 min y una inclinación de 51,8°. Por primera vez, el lanzamiento soviético se televisó, en directo y en color, para la URSS, los EEUU y Europa del Este y del Oeste. Periodistas acreditados extranjeros fueron testigos del despegue desde una sala de prensa en Moscú. El Presidente Ford, el Embajador soviético Anatoly P. Dobrynin y el Administrador de NASA James C. Fletcher compartieron el evento en el Departamento de Estado en EEUU antes de que el Dr. Fletcher y el Embajador Dobrynin volaran al Centro Espacial Kennedy para ver en directo el lanzamiento de Apollo. 
 
Durante la tercera órbita de la Soyuz, los cosmonautas establecieron contacto con el centro de control de Houston poniendo en marcha, de esta manera, el sistema global de comunicaciones desarrollado para esta misión. Durante la quinta órbita, los cosmonautas ajustaron la trayectoria de la Soyuz para poder encontrarse con el Apollo, sus parámetros eran: 231,7 km de apogeo y 192,4 km de perigeo. 
 
El lanzamiento del Apollo, siete horas y media después de la Soyuz, puso la nave en una órbita casi circular de 173,3 km de apogeo, 154,7 km de perigeo, 87,6 min de periodo, y una inclinación de 51,8°. Una hora y treinta y cuatro minutos tras el despegue, el CSM giró 180°, se acopló al modulo de ensamblaje con la Soyuz y lo extrajo de la tercera fase. La maniobra se grabó y retransmitió a tierra a través del ATS-6. Una maniobra, 2 horas más tarde, puso el Apollo en una órbita circular de 172 km mientras que la Soyuz maniobró a su vez, algo más de una hora después, para ponerse en una órbita circular de 229 km. Después de varias maniobras y de un frenado final, a las 14:51 GMT, el Apollo se situó en una órbita circular de 229,4 km. El contacto entre las dos naves (18:09 GMT) se transmitió por TV en tiempo real. El ensamblaje se completó sobre el Atlántico a las 18:12 GMT, 6 minutos antes de lo previsto en el plan de vuelo. Millones de espectadores alrededor del mundo fueron testigos. A las 21:17 GMT la escotilla 3 se abrió; 2 minutos después el comandante del Apollo, Stafford, y el del Soyuz, Leonov se dieron la mano en el espacio. “¿La guerra fría había terminado?”.
 

domingo

VON BRAUN, EL PADRE DE LOS COHETES ESPACIALES

¿Qué sintió von Braun cuando el cohete cuyo desarrollo había liderado, nacido de sus sueños sobre los viajes espaciales, terminaba siendo utilizado como arma para bombardear civiles? Es difícil saberlo, y sus propias declaraciones al respecto son en ocasiones contradictorias. Probablemente también sus propios sentimientos eran contradictorios. Lo que escribiría en sus memorias sería durante años la versión más extendida, llegando casi a convertirse en leyenda; según esa versión, los comentarios que todos hacían a los técnicos eran: «Podéis estar orgullosos de vuestra V-2. Es el único arma que los aliados no pueden parar. Es un éxito. Está golpeando Londres cada día». «Sí —pensaría von Braun, de acuerdo a sus palabras—, es un éxito; pero estamos golpeando el planeta equivocado.» 

En abril de 1945, mientras von Braun y los técnicos más relevantes de su equipo disfrutaban los magníficos vinos de Haus Ingeborg, los ejércitos soviéticos avanzaban rápidamente por el este hacia Berlín. Era el momento de actuar: von Braun y Dornberger decidieron que había que enviar a alguien al encuentro de las tropas norteamericanas para ofrecerles la rendición de todo el grupo. Entretanto, los ejércitos soviético, inglés, estadounidense y francés realizaban batidas por todo el territorio alemán en busca del equipo de ingenieros que habían desarrollado la V-2. Todos los países aliados buscaban hacerse con la tecnología bélica más importante del momento, y en esto no había aliados: todos competían contra todos para conseguir el privilegio de capturar a estos técnicos para su país. Mientras von Braun y Dornberger eran cordialmente recibidos por las tropas americanas, otros miembros del equipo dispersos por otras ciudades alemanas fueron capturados por los norteamericanos, bien directamente o bien a través de denuncias de sus compatriotas, que esperaban así ganarse el favor de los vencedores. Había que determinar quiénes deberían ser los propuestos para viajar a los Estados Unidos. Y quién mejor que el propio von Braun para escoger a los mejores. Así que se le pidió que elaborase una lista con el equipo que considerase necesario para poner en marcha un programa de cohetería en Norteamérica. Von Braun respondió con un listado de quinientos nombres, incluyendo personal administrativo y secretarias. Evidentemente, no era lo que el ejército esperaba. 

Finalmente, los esfuerzos del coronel Toftoy habían dado fruto: en noviembre de 1945, el grueso del grupo de especialistas alemanes en cohetes partía hacia los Estados Unidos. Habían sido precedidos el 12 de septiembre por una avanzadilla formada por el propio von Braun, Eberhard Rees y otros cinco colaboradores de alto nivel. Von Braun recaló en Fort Bliss a finales de septiembre de 1945, antes de la llegada del grueso del equipo. En aquel entonces sufría de hepatitis, por lo que inicialmente fue alojado en el hospital del ejército, rodeado de soldados heridos en combate. No era una situación cómoda para un alemán que debía ocultar su identidad, especialmente cuando era prácticamente imposible disimular su fuerte acento. Afortunadamente, ninguno de los soldados que lo rodeaban en el hospital podía imaginar que quien era tratado con tanta amabilidad fuera un reciente enemigo, por lo que a partir de su acento sacaron una conclusión bastante cómoda para el ingeniero: von Braun era para ellos «el holandés». 

Aunque von Braun insistía constantemente ante sus superiores sobre la necesidad de iniciar nuevos proyectos de mayor envergadura, en ocasiones con el apoyo del coronel Toftoy, estos eran una y otra vez denegados por sus superiores. Uno de los pocos proyectos permitidos por el escaso presupuesto fue diseñar un nuevo cohete de dos etapas, en el que la primera estaba constituida por una V-2, y la segunda por el pequeño cohete de desarrollo americano WAC Corporal. Este proyectil, apenas un pequeño cohete de sondeo para los estándares actuales, había sido desarrollado por el Jet Propulsion Laboratory (JPL, o Laboratorio de Propulsión a Chorro, actualmente parte de la NASA) de California, en colaboración con la empresa McDonnell Douglas. 

Y de ahí en adelante, Von Braun pasó a desarrollar los siguientes cohetes estaodounidenses, abriendo la puerta "del cielo" a la carrera espacial. 

sábado

MISIONES LEGENDARIAS

 

El 5 de marzo de 1946, el exprimer ministro británico Winston Churchill emitió una célebre conferencia en el salón de actos del Wetsminter College de la Universidad de Fulton en la cual advirtió al mundo de los pasos que daba el comunismo en Europa y anunciando con ello el inicio oficial de la Guerra Fría al manifestar que «desde Stettin, en el Báltico, hasta Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente un telón de acero». 

Con esta afirmación, telón de acero o cortina de hierro, se refería a la frontera que había pasado de ser geográfica a ser ideológica y que dividía el continente y separaba a los países que luego de la Segunda Guerra Mundial quedaron bajo la influencia de la Unión Soviética, de los países occidentales de ideología capitalista alineados con los Estados Unidos. De esta manera, la relación entre quienes fueran aliados en la Segunda Guerra Mundial se desintegró totalmente. 

La rivalidad entre la Unión Soviética y los Estados Unidos era evidente, cada Estado solo esperaba el ataque del otro y la desconfianza estaba en el aire. Sin embargo, más allá del temor de que tuviera lugar una tercera guerra mundial, había algo más que despertaba el interés de las naciones: la exploración del espacio exterior. Fue así que en el siglo XX el hombre logró dar los primeros pasos en la conquista del espacio. 

Es así como se inició en ambos países con objetivos de defensa y ataque, pero que se direccionó rápidamente hacia la conquista del espacio y fue en el contexto de guerra que tuvo lugar la carrera espacial, como producto del conflicto. Primeros pasos en la carrera espacial. Octubre de 1957. El 4 de octubre de 1957 los soviéticos lograron su primera hazaña, pusieron en órbita el Sputnik I y así consiguieron que los ojos del mundo se posaran en Moscú y en su gran proeza. 

El Sputnik I era una esfera metálica de 58 centímetros de diámetro y de cuyo exterior sobresalían únicamente las antenas; orbitó la Tierra durante tres meses y completó 1400 revoluciones a la Tierra. A decir verdad, el Sputnik no cumplía una función trascendental ya que la tecnología desarrollada hasta el momento no había llegado tan lejos, así que dicho satélite solo emitía un pitido que podía captarse desde la superficie terrestre. No obstante, la importancia de tal suceso no puede subestimarse ya que fue la primera vez que el hombre logró enviar un artefacto al espacio exterior. 

Así empezó todo...hasta hoy, a la espera del lanzamiento del telescopio espacial James Webb, en Octubre de este año.