sábado

TIERRA SIN LUNA

Si desapareciera la luna el efecto más inmediato sería la desaparición de las mareas. En las mareas de la Tierra influyen el Sol y la Luna, pero la fuerza dominante es de la Luna. Si desapareciese la Luna, las mareas serían solo un oleaje suave. La desaparición de las mareas tendría un importante efecto perjudicial en los ecosistemas costeros. Los manglares, por ejemplo, dependen de los movimientos regulares de la marea para recibir nutrientes y cosas similares. Cambiarían también las pautas de las corrientes oceánicas, lo que provocaría un importante cambio climático.

Al no haber Luna desaparecería su atracción sobre la Tierra, con lo que se desequilibraría la órbita de la Tierra. Esto haría que la Tierra se desviase de su órbita actual en una dirección que dependería de su posición y la de la Luna en ese momento. El resultado probable sería una órbita más elíptica y mayores diferencias de temperatura y gigantescos cambios climáticos que harían nuestro planeta inhabitable. En estos momentos el eje de la nave Tierra señala directamente hacia arriba y así cada uno de los puntos del globo reciben una cantidad constante de calor a lo largo del año, pero si se tambalease la Tierra podría ocurrir que su eje se pusiese paralelo al plano de la eclíptica, entonces los terrícolas se pasarían seis meses del año sudando bajo el ardor interminable del Sol, para después dar la vuelta y tiritar durante los seis meses siguientes, ocultos en la frígida superficie del lado oscuro de la Tierra.

Sin Luna, desaparecería una importante fuente de luz durante la noche. Esto afectaría a la conducta de todos los animales nocturnos y a la sincronización del comportamiento asociado con el período lunar. A los búhos les resultaría más difícil cazar y a los insectos encontrar pareja, porque levantan el vuelo hacia la Luna.