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jueves

GRAVEDAD CERO: EL COMIENZO

El desarrollo de la investigación encargada de evaluar la adaptación fisiológica del ser humano en el ambiente de ingravidez del espacio está repleto de desafíos especiales. Como tal, los vuelos espaciales tripulados han sido relativamente poco frecuentes y costosos, lo que ha derivado en sólo un número pequeño de sujetos disponibles a investigar y la significación estadística de los resultados ha sido, como tal, difícil de evaluar. Además, por razones válidas y comprensibles, los tipos de mediciones realizadas sobre el ser humano han sido limitados. El equipo utilizado en el entorno del espacio ha tenido que ser especialmente diseñado para cada tarea y, por tanto, el desarrollo de tecnología más compleja ha requerido periodos de prueba más prolongados. 

Cualquier respuesta fisiológica observada en la población de astronautas es, en realidad, el resultado de una combinación o integración de las respuestas de varios sistemas orgánicos, cada una respondiendo de manera simultánea a los desafíos impuestos por los vuelos espaciales y la ingravidez. El campo de las ciencias biológicas en condiciones de microgravedad está estrechamente ligado a la exploración del hombre del espacio. El trabajo de nuestra comunidad científica está destinado a ser aplicado directamente a la medicina espacial. Estos estudios se llevan a cabo como parte de un enfoque más fundamental, a fin de comprender cómo la gravedad afecta a la fisiología. No debemos olvidar que la gravedad ha configurado la vida terrestre a lo largo de cientos de millones de años. Ambas condiciones de microgravedad (reales o simuladas) se utilizan en modelos de investigación fisiológica. El sistema cardiovascular es particularmente sensible a las condiciones ambientales, especialmente la gravedad y las contramedidas implementadas en la actualidad no han sido lo suficientemente capaces de prevenir los trastornos cardiovasculares impuestos por el medio ambiente espacial. 

El conocimiento de las características físicas del espacio propiamente dicho resulta fundamental en Medicina Espacial para comprender las alteraciones fisiológicas surgidas como consecuencia de la exposición a ese medio hostil y antinatural. La envoltura gaseosa o atmósfera que posibilita la vida en la Tierra depende en su configuración de la fuerza de atracción terrestre o gravedad y de la radiación térmica solar que propende a la masa de gas a expandirse en el espacio adyacente. Entre ambas fuerzas existe un equilibrio permanente que determina en la vertical un decrecimiento continuo de densidad y presión. A medida que aumenta la distancia a la Tierra, la densidad gaseosa va haciéndose menor, de manera que a los 700 km de la superficie terrestre, las colisiones de las partículas resultan inmensurables. A ese nivel se establece el límite entre la Tierra y el espacio. Por encima de los 700 km se extiende la exosfera, zona donde se mueven libremente partículas de aire. Esta área va haciéndose progresivamente más evanescente hasta constituir el espacio propiamente dicho. A nivel del espacio la densidad de las partículas gaseosas es del orden de 1 a 10 cc. 

En el área de transición o “borde espacial”, se distinguen dos zonas importantes: 

a) la línea de Karman, situada a unos 80 km, representa la máxima altitud que permite ascender a una aeronave bajo control aerodinámico de su estructura. Por encima de esta línea, la dirección de los vehículos espaciales se lleva a cabo mediante jets a reacción; 

b) entre 180 y 200 km de altura la resistencia del aire es insignificante y se considera el límite mecánico entre la atmósfera y el espacio. Los vuelos tripulados en órbita alrededor de la Tierra se efectúan entre 240 y 500 km de altitud, los científicos deben proveer a los vehículos espaciales soporte frente a la ausencia de atmósfera, frente a los efectos de las radiaciones y frente a una potencial colisión con pequeños objetos espaciales.

SATURNO Y MAS ALLÁ

Cuando Plutón aún tenía el estatus de planeta. 

La historia arranca en la década de 1960, cuando los científicos se dieron cuenta por primera vez de que una alineación poco común de los planetas permitiría una misión espacial única: el Gran Tour. La alineación de los planetas exteriores Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, a fines de la década de 1970, que ocurría solo una vez cada 175 años, significaba que era posible que una nave espacial pasara por encima de todos ellos sin cambios importantes para su trayectoria, lo que permitía explorar los cuatro planetas por el precio de un lanzamiento. Al darse cuenta, los científicos de la NASA comenzaron a diseñar con entusiasmo una misión que podría aprovechar esta oportunidad al máximo. Inicialmente, como parte del programa Mariner de la NASA, que exploró los planetas Mercurio, Venus y Marte, este programa progresó bajo su propio nombre: Voyager. La idea era enviar cuatro naves espaciales, con sobrevuelos no solo de los cuatro planetas exteriores, sino también de Plutón, que en ese momento todavía era técnicamente un planeta (hoy está clasificado como planeta enano). Sin embargo, un coste enorme de mil millones de dólares llevó a reducir el programa a dos naves espaciales: las Voyager 1 y Voyager 2. Ambas tenían un diseño idéntico. 

Con una masa de aproximadamente 825 kilos, cada una estaba equipada con un gran disco para comunicarse con la Tierra, un sistema de energía nuclear conocido como generador termoeléctrico de radioisótopos (RTG) y diez instrumentos científicos diferentes para estudiar los mundos que visitarían. Aquellos incluían cámaras avanzadas para tomar fotografías, herramientas infrarrojas y ultravioleta para ver sus atmósferas y magnetómetros para estudiar sus campos magnéticos. A pesar del nombre, la Voyager 2 fue la primera de las dos naves en ser lanzada. El 20 de agosto de 1977, despegó sobre un cohete Titán-Centauro, lo que dio comienzo a su largo viaje al espacio profundo. La Voyager 1 la siguió unas dos semanas más tarde, el 5 de septiembre, en la misma clase de cohete, pero esta vez lanzándose en una trayectoria mucho más rápida, y llegó a 98.169km/h, frente a las 90.100 km/h de la Voyager 2. La 1 fue diseñada para llegar a Júpiter y Saturno rápidamente, al primero en 1979 y al segundo en 1980, mientras que la Voyager 2 estaba en una trayectoria más lenta que la llevaría hasta Saturno en 1981. Sin embargo, este camino más lento dejaba abierta la opción de que si la nave espacial permanecía en funcionamiento, podría intentar el Gran Tour y dirigirse hacia Urano y Neptuno. La Voyager 1 fue diseñada con objetivos ligeramente reducidos. Su fin era volar más allá de Júpiter y Saturno, el primero de los cuales había sido visitado por la nave espacial Pioneer 10, en 1973, y la Pioneer 11, en 1974; el segundo fue visitado por la Pioneer 11 en 1979. Emocionados por estas misiones, los científicos estaban listos para obtener más datos, y la Voyager 1 se preparó a lo grande. La ambiciosa y emocionante misión también incluiría sobrevolar la tentadora luna de Saturno, Titán, de la que hoy sabemos que es el único lugar, aparte de la Tierra, que tiene cuerpos líquidos en su superficie. Muchos estaban encantados con la perspectiva de explorar estos mundos con esta avanzada nave espacial. ¿Qué se descubriría en su increíble viaje? 

En 1978, la Voyager 1 comenzó su aproximación a Júpiter, y fue tomando imágenes regulares a medida que se acercaba cada vez más. Finalmente ingresó en el llamado sistema joviano en febrero de 1979. Así descubrió un anillo delgado previamente conocido que rodeaba el planeta, que tenía solo unos 30 kilómetros de espesor y, por lo tanto, a diferencia del magnífico anillo de Saturno, había sido difícil de detectar. Finalmente, hizo su aproximación más cercana a Júpiter en marzo, al situarse a solo 280 000 kilómetros del planeta, antes de volar más allá de muchas de sus emocionantes lunas, incluido el mundo volcánico de Ío, la helada Europa y la descomunal Ganímedes. Los estudios de la nave espacial sobre Io fueron particularmente interesantes, pues reveló que esta luna era el mundo más volcánicamente activo del Sistema Solar, incluso más que la Tierra. En noviembre de 1979 había llegado a Saturno, donde también cosecharía muchos descubrimientos fascinantes. Encontró cinco lunas nuevas en el sistema y observó nuevas propiedades del fabuloso sistema de anillos de Saturno. 

De particular interés fue Titán, que la Voyager 1 descubrió que tenía una atmósfera espesa hecha de nitrógeno como la Tierra, lo que hizo que la luna fuera de gran interés para los científicos. No sería hasta la misión conjunta Cassini-Huygens de la ESA y la NASA, lanzada a finales del siglo XX, cuando realmente comprenderíamos lo fascinante que era Titán.

viernes

NUCLEARES: EL ACCIDENTE OLVIDADO

El accidente de la central nuclear de Three Mile Island (Harrisburg, Pennsylvania, Estados Unidos), que ocurrió el 28 de marzo de 1979, es el accidente más grave en la historia de la industria nuclear civil de los EE.UU. El reactor, que sólo llevaba tres meses en operación, sufrió una fusión severa de su núcleo, que empezó aproximadamente sobre las 4:00 de la mañana. La central experimentó una serie de fallos y errores que provocaron que empezara a perder agua de refrigeración del circuito primario y, en consecuencia, que se produjera un aumento peligroso de la temperatura del combustible de uranio. Aunque el reactor paró automáticamente, un intenso calor residual permaneció en el núcleo y las barras de combustible comenzaron a derretirse (lo que se conoce por fusión del núcleo). A partir de ese momento, se evacuaron gases radiactivos a la atmósfera y el Gobernador Dick Thornburg ordenó la evacuación de niños en edad preescolar y mujeres embarazadas en un radio de cinco millas.

El calor extremo en el interior del reactor provocó la formación de gas hidrógeno en los revestimientos metálicos. Una burbuja de hidrógeno formada dentro del reactor, hizo aún más difícil bombear agua de refrigeración al núcleo. Se temió que se produjera una explosión de hidrógeno. Debido a la preocupación por la acumulación de hidrógeno y por la posible fusión del núcleo, se alertó a los residentes en un radio de 20 millas alrededor de la central nuclear que estuvieran preparados para ser evacuados.
El núcleo del reactor había sufrido una fusión parcial pero las autoridades no llegaron a comprenderlo. Sólo cuatro años después del accidente, cuando los técnicos pudieron ver por primera vez el interior del reactor, se dieron cuenta de que parte del núcleo se había fundido y luego se había solidificado de nuevo como un charco de cera de una vela. Parte de los técnicos estimaron que el núcleo estuvo a tan sólo 30 minutos de fundirse totalmente, cuando el agua de refrigeración fue finalmente restablecida. (ver el Anexo, al final del documento, para conocer más en detalle la evolución de los acontecimientos durante el accidente).

Así pues se estuvo muy cerca de una gran catástrofe. Es de destacar que el nivel de confusión entre operadores, reguladores y el gobierno local y regional, hizo más difícil tomar cualquier
decisión importante de una manera rápida y eficaz. De acuerdo a las transcripciones oficiales de la Comisión Reguladora Nuclear (NRC, la agencia de seguridad nuclear de Estados Unidos), el Presidente Hendrie concluyó diciendo que “esto se parece a un par de ciegos que se tambalean alrededor de una toma de decisiones”.

El accidente fue clasificado de nivel 5 en la escala INES (Escala Internacional de Sucesos Nucleares), cuyo nivel máximo es 7 (por ejemplo, el accidente de Chernóbil). Otro accidente que fue clasificado de nivel 5 fue el de Windscale en el Reino Unido en 1957.

Un suceso de nivel 5 en la escala INES se define como “Accidente con amplias consecuencias”. En el apartado “Impactos sobre la población y el medio ambiente”: liberación de material radiactivo para poner en práctica algunas contramedidas planificadas. Varias muertes por radiación. En el apartado “Impacto sobre las barreras radiológicas y su control”: Grave daño al núcleo del reactor. Liberación de grandes cantidades de material radiactivo dentro de la instalación con una alta probabilidad de exposición radiactiva. Podría aumentar el riesgo de un accidente o incendio.

¿Cuáles fueron las consecuencias del accidente de Three Mile Island?

El accidente de la central nuclear de Three Mile Island paró todo el desarrollo nuclear en Estados Unidos. Desde entonces no se han encargado nuevas centrales nucleares y 74 de las que estaban en construcción en el momento del accidente fueron canceladas. La industria nuclear ya llevaba tiempo luchando con el incesante incremento de los costes de las centrales nucleares y el accidente ayudó a mostrar los problemas que la industria estaba experimentando, y todo ello activó un gran movimiento antinuclear en los Estados Unidos.
El escape radiactivo en el accidente nuclear de Three Mile Island y las consecuencias en la salud pública ha sido un tema muy polémico. La cantidad de radiactividad liberada fue minimizada por el NRC que admitió oficialmente sólo 10 millones de curios. La Union of Concerned Scientists de EE.UU.1 demostró la existencia de varios indicadores de que se produjo una fuga más grande, los cuales no se tuvieron en cuenta, como una brusca bajada en la presión del aire del edificio del reactor. Además varias fugas potenciales también fueron pasadas por alto, como los escapes en la contención, en los tubos de los generadores de vapor y en las tuberías del primario.

Investigaciones oficiales llevadas a cabo en las tres décadas pasadas concluyeron que no había habido serios impactos. Sin embargo, según un estudio científico independiente dirigido por el investigador Steven Wing el escape de radiación fue más de diez veces superior al reconocido oficialmente2.
Su investigación demostró además, basándose en la proximidad geográfica de los residentes a la fuga radiactiva, que los índices de cáncer pulmonar son de cuatro a seis veces más elevados en las zonas situadas a favor de viento que en aquellas viviendo en otros sitios alrededor de la planta. Wing concluyó también que hubo de dos a diez veces más casos de leucemia en adultos en zonas a favor de viento desde Three Mile Island que en contra del viento. El estudio también mostró el daño cromosómico que sufrieron las plantas y los animales de la zona.

¿Qué ocurre actualmente en la central nuclear de Three Mile Island?

La unidad 2 de la central nuclear Three Mile Island (TMI-2) está en parada permanente y sin combustible (el combustible nuclear fundido y el intacto fue extraído entre 1985 y 1990) y su circuito primario vaciado. Exelon, la actual propietaria de TMI-2, efectúa el mantenimiento de la instalación a largo plazo, supervisando el almacenaje del combustible nuclear irradiado, hasta que expire la licencia de operación para la otra unidad (TMI-1) de la central. A partir de ese momento ambas centrales serán desmanteladas.
En enero de 2008 Amergen presentó a la NRC una solicitud de prórroga de la licencia de explotación para 20 años más, para seguir funcionando hasta 2034.

ANEXO

El accidente: versión resumida de los acontecimientos. A las cuatro de la mañana del 28 de marzo de 1979, el reactor de la unidad número 2 de la central nuclear Three Mile Island (TMI), cerca de la población de Harrisburg (Pennsylvania) sufrió un grave accidente que provocó una importante fuga de gases radiactivos. Durante los días siguientes los responsables de la central lucharon desesperadamente para evitar la fusión del núcleo, las autoridades se apresuraron a lanzar falsos mensajes de calma a la población, y miles de personas huyeron a los refugios de emergencia. Una combinación de fallos técnicos y errores humanos se combinaron para provocar el más grave accidente nuclear de los Estados Unidos.

Curiosamente, este accidente sucedió sólo unas semanas después de que se estrenara en Estados Unidos la película “El Síndrome de China”.

El reactor nuclear estaba funcionando normalmente cuando una bomba del circuito secundario se paró automáticamente debido a una ligera disfunción. Un segundo después sonó la alarma en la sala de control. De forma casi simultánea, dado que dejó de haber transferencia de calor del circuito primario al secundario, la temperatura y la presión del agua en el circuito primario empezaron a incrementarse. Hasta este punto esta situación no resultaba preocupante. Un segundo más tarde, la válvula de alivio de presión del presionador, se abrió automáticamente, liberando vapor radiactivo al recinto de contención. Otro segundo más tarde, unas bombas de apoyo en el circuito secundario se activaron automáticamente. Sin embargo, estas bombas fueron desconectadas accidentalmente del sistema por unas válvulas de cierre. A pesar de esto los operarios asumieron que estaban funcionando correctamente. Mientras tanto seguía aumentando la emisión de vapor radiactivo al exterior del circuito primario.

Transcurridos nueve segundos, las barras de control (los “frenos” de las reacciones nucleares) fueron bajadas ralentizando la reacción de fisión nuclear en la vasija. No obstante, la generación de calor residual continuaba en niveles importantes. El indicador que hay en la sala de control sobre el estado de la válvula de alivio de vapor se apagó, indicando que la válvula se había cerrado. Sin embargo, continuaba abierta. El vapor y el agua seguían liberándose por la válvula de alivio y se produjo un accidente de pérdida de refrigerante (LOCA, Loss Of Coolant Accident, en inglés).

Al cabo de dos minutos se activó el sistema de inyección de agua de emergencia, cuya misión es introducir agua en el circuito primario. Este es un dispositivo de seguridad diseñado para mantener el agua y el calor en el caso de un LOCA. Los operarios no eran todavía demasiado conscientes de lo que estaba pasando y no estaban excesivamente preocupados, ya que el sistema de inyección de agua de emergencia se había activado anteriormente en varias ocasiones en eventos sin fuga de agua del primario.
A los cuatro minutos y medio, los operarios observaron que el nivel de agua en el primario estaba aumentando y estaba disminuyendo la presión. Su reacción fue apagar el sistema de inyección de agua de emergencia. Transcurrido unos instantes, debido a que en realidad estaba liberándose vapor a través de la válvula de alivio, el nivel de agua empezó a bajar. En estos momentos, además de vapor, también se liberó agua, lo que hizo que las pérdidas empezasen a ser sustanciales. El núcleo cada vez estaba menos refrigerado.
A los ocho minutos un operario se dio cuenta de que las válvulas de las bombas de apoyo, que ellos pensaban que estaban abiertas, estaban en realidad cerradas, y decide abrirlas. Esto provoca que el circuito secundario empiece a funcionar normalmente.

Habían transcurrido quince minutos ya, en este momento casi 12.000 litros de agua habían escapado ya del circuito primario, con lo cual la radiactividad dentro del recinto alcanzaba niveles importantes. Sin embargo, la instrumentación que tenía que medir los niveles de radiactividad no funcionó correctamente y no disparó automáticamente la alarma, de modo que los operarios no sospecharon que estaban inmersos en un LOCA. El nivel de agua en el circuito primario continuó bajando. Los indicadores en la sala de control indicaban erróneamente que el nivel era alto.

Una hora y veinte después, las bombas que impulsaban el agua del circuito primario y que no habían fallado todavía, empezaron a sufrir violentas sacudidas debido al vapor que pasaba a través de ellas: dos de las cuatro bombas se pararon. Veinte minutos más tarde las dos bombas restantes se paran también. Debido al colapso total de las bombas, el agua no circulaba en absoluto por el circuito primario, lo que provocó un aumento de la temperatura, incrementándose por tanto la generación de vapor radiactivo.
A las dos horas y cuarto, el agua ya no cubría la parte superior del núcleo. El calor de la parte descubierta del núcleo calienta sobremanera el vapor, elevando muchísimo su temperatura. Las barras de control reaccionan a este vapor extremadamente caliente y empiezan a liberar hidrógeno y gases radiactivos, que son en parte liberados al exterior a través de la válvula de alivio.

Cinco minutos más tarde se produjo un cambio de turno. Un operario se dio cuenta de que la temperatura de descarga de la válvula de alivio era anormalmente alta. Para la fuga cerrando la válvula. Más de un millón de litros de agua altamente radiactiva del circuito primario habían sido ya liberados desde que dicha válvula se abriese. Pero los operarios no se percataban todavía en esos momentos de que el nivel de agua en el circuito primario era bajo. El agua dentro del circuito continuaba hirviendo, los daños del núcleo seguían agravándose, se producía más calor y más radiactividad.

Diez minutos más tarde los operarios reciben la primera indicación de que los niveles de radiación estaban subiendo. Hay que esperar quince minutos más hasta que suena por primera vez la alarma de radiación. Se declaró el nivel de emergencia. La mitad del núcleo estaba ya al descubierto, y la radiactividad del agua en el circuito primario era ya 350 veces más alta de lo normal.

A las tres horas de comenzar todo, los niveles de radiación eran tan altos que se declaró la emergencia general. Las altas temperaturas en el núcleo indujeron a algunos a creer que el núcleo estaba al descubierto, sin embargo, otros operarios simplemente no se creyeron las lecturas de los indicadores de temperatura.
Cuatro horas y media más tarde, y a pesar de que los operarios habían empezado de nuevo a inyectar agua al circuito primario, la presión era todavía alta. Se decidió abrir la válvula de alivio para bajar la temperatura.
Pero ya era tarde. El hidrógeno acumulado explotó dentro del edificio de contención, causando una punta de presión en las agujas de la sala de control y un ruido sordo. Sin embargo, se interpretó que el efecto en las agujas se debió a una disfunción eléctrica y el ruido, pensaron algunos que se debía a un fallo en un ventilador. Habían pasado ya nueve horas.

Seis horas más tarde las bombas del circuito primario empezaron a funcionar. Estas hacen circular el agua alrededor del núcleo. La temperatura del núcleo empezó a estar controlada aunque a estas alturas la mitad del núcleo se había fundido y parte de él se había desintegrado y todavía había hidrógeno en el circuito primario. En este momento es cuando se logra interrumpir la fusión total del núcleo, pero los responsables deben enfrentarse al problema de la enorme cantidad de radiación liberada.

 

jueves

JOHN GLENN EN ORBITA

John Glenn era la encarnación de la carrera espacial de Estados Unidos. Fue el primer astronauta de la NASA en orbitar la Tierra, en 1962, y décadas más tarde, en 1998, se convirtió en el hombre de mayor edad en volar al espacio, con 77 años. Piloto de combate en la Segunda Guerra Mundial y la guerra de Corea, piloto de pruebas y miembro de los Siete de Mercury, los primeros astronautas norteamericanos, Glenn falleció a los 95 años. 

Glenn era de los últimos componentes de aquel programa que todavía vivía, y fue también uno de los que alcanzó más fama. Fue senador, amigo de los Kennedy y su carrera como astronauta conecta los inicios de la NASA con su época más reciente. Sólo le faltó participar en el programa Apolo para haber vivido todas sus etapas. Las cápsulas Mercury eran pequeñas y sólo tenían capacidad para un tripulante, que no tendría, precisamente, un viaje cómodo. Para ayudar a que los astronautas pudieran soportar mejor las intensas fuerzas del lanzamiento, que podían llegar a superar en tres veces la gravedad de la Tierra, la NASA hizo moldes del cuerpo de cada uno de los Siete de Mercury para construir asientos personalizados para ellos. Las cápsulas Mercury, al igual que las Vostok rusas, tenían un espacio muy reducido para los astronautas. El vuelo de Glenn fue el tercero del programa, y el primero que llegó a la órbita terrestre, y estuvo metido en la nave durante las 4 horas y 55 minutos que duró el vuelo, y las casi cuatro horas en las que tuvo que esperar en la rampa de lanzamiento a que se solucionaran diversos fallos técnicos antes del lanzamiento. 

John Glenn dio tres vueltas completas a la Tierra, y durante la primera empezó a experimentar problemas con uno de los impulsores que debía controlar la rotación de la nave. En esa primera órbita contó también que veía por la ventanilla como unas "luciérnagas" que se movían lentamente junto a la cápsula, y que desaparecieron cuando la Friendship 7 se adentró en el lado diurno del planeta. Alan Shephard, el primer astronauta de la NASA en ir al espacio, también las había visto. Se dijo después que eran cristales de hielo desprendidos de algunos sistemas de la nave. Todos los miembros del Proyecto Mercury bautizaron a sus naves con nombres más simbólicos que los que utilizaba la NASA para denominar cada misión. La de John Glenn era la Mercury-Atlas 6, pero él eligió el nombre Friendship 7, que fue pintado en el exterior de la cápsula. El número 7 se añadió a todos los vuelos del proyecto, para indicar que había siete astronautas en él. Los astronautas entraban a las cápsulas Mercury por una estrecha escotilla. Éstas medían 3,3 metros de alto y 1,8 metros de ancho, y el espacio habitable era de 2,8 metros cúbicos. Su tripulante estaba tumbado con la espalda sobre el escudo térmico, que era la posición en la que los científicos habían descubierto que se podían soportar mejor las altas fuerzas G del lanzamiento. 

Los Siete de Mercury 

John Glenn formaba parte de los siete primeros astronautas de la NASA, reclutados para el Proyecto Mercury. Conocidos como los Mercury 7, junto a Glenn figuraban también Gus Grissom, Scott Carpenter, Alan Shephard, Deke Slayton (el único que no voló en una cápsula Mercury), Gordon Cooper y Wally Schirra. Grissom fallecería en el accidente del Apolo I, en 1967, y de todos ellos, sólo Shephard iría a la Luna, en la misión Apolo XIV. El traje espacial del Proyecto Mercury era una modificación de los trajes presurizados que empleaban los pilotos militares que volaban a gran altura. Su nombre oficial era Navy Mark IV, y los astronautas tenían que llevar en la mano la unidad de ventilación. Como eran los primeros vuelos tripulados de la NASA, los astronautas llevaban en su cuerpo sensores de todo tipo que registraban sus respuestas físicas a los rigores del vuelo. En 1998, con 77 años y 36 después de su vuelo a la órbita terrestre en la cápsula Mercury, John Glenn se convertía en el astronauta de mayor edad en ir al espacio al participar en la misión STS-95, del transbordador Discovery. Era sólo su segundo vuelo al espacio, y su presencia dio un notable impulso promocional a una misión que debía realizar varios experimentos de biociencia y observaciones astronómicas. 

En 2012, el presidente Barack Obama entregó a John Glenn la Medalla Presidencial a la Libertad. Para entonces, era el único superviviente del grupo original de astronautas de la NASA y también había dejado atrás su carrera como senador. Llegó a estar entre los posibles candidatos a vicepresidente por el partido demócrata en 1976, 1984, 1988 y 1992. Su participación en la misión STS-95 fue criticada desde algunos sectores como un favor político que el presidente Bill Clinton debía a Glenn. Éste, sin embargo, defendía la importancia científica de su vuelo al espacio, y criticó después que la NASA no continuara esas investigaciones sobre el envejecimiento con otros astronautas de su generación. 

miércoles

ALAN SHEPARD, PRIMER AMERICANO EN EL ESPACIO

 

Alan Shepard a bordo del Freedom 7 nos muestra el testimonio histórico del primer americano en el espacio. El Mercury Redstone 3 lanzó la nave Freedom 7 el 5 de Mayo de 1961. El piloto Alan Shepard se convirtió así en el primer americano en es espacio. El soviético Yuri Gagarin ya se había puesto en órbita en el Vostok 1, el 12 de Abril de ese mismo año. 

El 5 de mayo de 1961, Shepard asombró al mundo al realizar un vuelo suborbital que duró 15 minutos, incluidos 5 minutos en el espacio exterior a bordo de una cápsula Freedom 7. Su gesta abrió el camino a la exploración espacial. Los sesenta eran años en los que la ciencia comenzaba a estimular la imaginación popular. Años sin ordenadores, ni transplantes cardíacos, ni teléfonos móviles, ni ovejas clonadas. En muchos países todavía no había llegado la televisión en color. El espacio era un dominio indagado más por los poetas que por los científicos. Por eso, el vuelo de Shepard fue una proeza y el inicio de una carrera cuyo punto culminante era la conquista de la Luna, el más ambicioso de los sueños humanos de esa época. Shepard, nacido el 18 de noviembre de 1923 en East Derry (New Hampshire), era un ingeniero y experimentado piloto de la marina que había participado en la Segunda Guerra Mundial. 

En abril de 1959, cuando la NASA diseñó la Misión Mercurio, integró un equipo de astronautas que se entrenaron contra reloj para conquistar el espacio antes que los soviéticos. Pero Yuri Gagarin anticipó la odisea de Shepard por apenas 23 días. El 5 de de mayo de 1961, a las 9.34, el astronauta norteamericano partió a bordo de la Freedom 7, una cápsula de 3 por 2. Se elevó, a 8200 kilómetros por hora, hasta una altura de 185 kilómetros. La nave amarizó 15 minutos después, a 485 kilómetros de donde había partido. Esos 15 minutos le ganaron la gloria. A su regreso a la Tierra, el entonces presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy condecoró a Shepard, que recibió desde entonces tratamiento de héroe. "Mi primera impresión cuando despegué fue que la Tierra era de una belleza abrumadora. Reflejaba un hermoso azul pintado por encima con el blanco de las nieves y las nubes", rememoró Shepard años después. 

Diez años más tarde de su emblemático viaje, el astronauta regresó al espacio como comandante de su último vuelo: el 31 de enero de 1971, a bordo de la Apolo XIV, llegó a la Luna. Allí se fotografió en una actitud que sería ampliamente recordada: jugando al golf. Shepard se retiró de la armada en 1974 para dedicarse a los negocios, en los que hizo fortuna comerciando bienes raíces y en empresas financieras. 

El astronauta Alan Shepard, el primer norteamericano que voló en el espacio y el quinto de doce hombres que pisaron suelo lunar, murió el 23 de julio de 1998, mientras dormía, en un hospital de California, a los 74 años. Padecía de leucemia. El presidente Bill Clinton recordó el heroísmo de Shepard y expresó "el agradecimiento de la nación entera, por su contribución a la conquista espacial, y su pesar a la familia".