La enseñanza de la pandemia actual sólo es una: la investigación científica es lo que nos permite conocer los detalles de los virus y combatir su propagación. La investigación es el talón de Aquiles del SARS-CoV-2 y del resto de patógenos. Por eso debe convertirse en una inversión estratégica global sostenida y prioritaria.
En tiempos de la globalización, un salto de especie puede dar la vuelta al mundo en pocas semanas, traspasando fronteras y tumbando economías. Ese es el reto. Es absolutamente prioritaria la investigación sobre el desarrollo y contención de los millones de virus que conviven con nosotros sobre cualquier otro proyecto científico que se esté desarrollando o se proyecte para el futuro.
Debe dotarse a esta investigación de un presupuesto mucho mayor al actual en los países desarrollados porque, si no, de poco nos valdrán otros proyectos, si no habrá población para disfrutarlos.

